El debate sobre las implicaciones de la inteligencia artificial (IA) en la economía y la sociedad es un tema de interés que toma relevancia más allá de círculos académicos y tecnológicos. ¿Los algoritmos podrán diagnosticar enfermedades mejor que los doctores? ¿Los robots reemplazarán el trabajo de los humanos? Estas son algunas de las preguntas comunes a los que periodistas, investigadores y público en general buscamos responder. México no es la excepción, como en otros países resulta relevante identificar los retos y las oportunidades que la IA tiene y tendrá en la vida de los mexicanos.

Existen diversas estimaciones sobre el desempleo que el trabajo automatizado podría generar en el mundo. En muchos países desarrollados algunas personas e investigadores plantean que los robots reemplazarán el trabajo de los humanos. De acuerdo con la Universidad de Oxford el 47% de los empleos podrían ser sustituidos por robots en 20 años en EE.UU. Por otra parte, el Instituto Global de McKinsey estimó que la mitad de las actividades laborales podrían ser mecanizadas para 2055, mientras que para los países miembros de la OECD sólo del 9%. Esto genera importantes dudas sobre cómo los gobiernos intervendrán para hacer frente a personas sin trabajo. Para ello se propone aumentar beneficios de la seguridad social (ej. seguros de desempleo) o incluso una renta básica universal, la cual es apoyada por muchos empresarios e investigadores en la famosa región de Sillicon Valley. Aquí dos artículos al respecto.

En EE. UU., los investigadores del MIT Acemoglu y Restrepo encontraron que los robots afectaban negativamente el empleo y los salarios en algunas de las zonas donde hay mayor número de trabajo automatizado.  Aunque también encontraron que el comercio con China remplazó más trabajos que los robots. Por otra parte,  el Consejo de Asesores Económicos  (CEA en inglés), identificó que el 83% de los trabajos que pagan menos de 20 dólares por hora  tendrán más presión de ser automatizados en comparación al 31% de los trabajos que pagan entre 20 dólares y 40 dólares y sólo 4% de los trabajos que pagan arriba de 40 dólares por hora. En este sentido, la automatización del trabajo afectaría a los que menos ganan y que comúnmente son trabajadores con menos estudios.

Jason Furman, profesor de Harvard, reconoce que algunos empleos podrían desaparecer y también podrían disminuir los salarios de ciertos trabajadores durante un proceso de transición de adopción de nuevas tecnologías. No obstante, el académico sugiere que “con las condiciones adecuadas, la Inteligencia Artificial debería ser bienvenida, no temida”. En el pasado la innovación no ha resultado automáticamente en la desaparición del trabajo, al contrario, nuevos empleos se han creado y en muchas ocasiones éstos incrementaron la productividad generando así un incremento en los salarios de los empleados.

Para mitigar el impacto negativo de la IA, Furman propone considerar políticas públicas que fomenten la competencia de la economía (así aumentarían los salarios), invertir en ciencia y tecnología (para generar empresas y trabajos más productivos) y asegurar el respeto de los derechos de propiedad y reducir el riesgo de ciberataques, (aspectos clave para una economía basada en la tecnología) (The Atlantic, 2016).

 

El contexto económico mexicano es muy distinto al de Estados Unidos. Hay estados en el centro y norte del país donde empresas automotrices, aeroespaciales o de televisores pudieran adoptar nuevas tecnologías que pongan en peligro el trabajo de los humanos. Sin embargo, en los estados del sur, este debate es difícil de tener. La pobreza y la falta de productividad son algunos aspectos que dificultan la llegada de robots al mercado laboral. Por otra parte, a nivel nacional este desafío continúa si consideramos la importancia de la economía informal en la economía (representó el 23% del PIB en 2015, INEGI) , la percepción de la corrupción es de las más altas en los países de la OCDE , el país es muy desigual (el 10% más rico de la población en México gana 20 veces más que el 10% más pobre), y la mayoría de las empresas que generan empleo en el país no logran exportar sus productos (el 74% de los empleos son generados por las PYMES y sólo el 12% de las exportaciones mexicanas provienen de éstas).

En este sentido reducir la economía informal, la desigualdad, la corrupción, y aumentar productos de valor agregado global son algunos de los retos que México enfrenta para aprovechar mejor de la IA en la economía nacional. Igualmente, vincular la educación con los sectores productivos resulta clave en este contexto. El nuevo modelo educativo y el modelo de formación dual son un buen punto de partida. Razonar, no solo memorizar, aprender a aprender, hablar y entender inglés, así como generar una mayor colaboración entre empleadores, estudiantes y autoridades educativas para vincular mejor educación y trabajo son esfuerzos importantes para dicho propósito.

Además de continuar con los esfuerzos actuales otras iniciativas pueden ser consideradas para hacer que México esté mejor preparado con la llegada de la IA. Por ejemplo, realizar un diagnóstico de las industrias y empleos con mayor potencial de ser beneficiados y afectados por la IA, políticas públicas de activación laboral (e.j. capacitaciones para los trabajadores, seguros de desempleo y aumento al salario mínimo), mayor presupuesto para investigación pública para IA, impulsar la creación de clústeres regionales que vinculen industria y la educación y debates éticos y morales sobre el impacto económico y social de la IA.

La IA puede proporcionar grandes e interesantes oportunidades para la economía mexicana. Sin embargo, los desafíos serán mayores en comparación con las economías avanzadas. No es tarde para empezar a trabajar para el futuro y resolver los retos del presente. Gobierno, empresas, estudiantes, académicos y autoridades educativas podemos trabajar desde ahora para facilitar y aprovechar esta transición.

José Antonio Alfaro