La migración y la atención de la salud son y siempre han sido temas polémicos en el ámbito político americano. Pero hoy, la retórica de Donald Trump sobre México ha acentuado concepciones erróneas sobre la tensión que los migrantes mexicanos colocan en el sistema de salud estadounidense. Estados Unidos gasta más dinero en salud que cualquier otro país en el mundo (16.9% de su PIB), a pesar de este alto nivel de gasto, sus resultados en salud y esperanza de vida, por ejemplo, son peores que los de países similares de la OCDE. Los costos de los servicios de salud en Estados Unidos son muy altos y representan una barrera importante para el acceso a salud.

De acuerdo al Pew Research Center, en 2014, había aproximadamente 11.7 millones de migrantes mexicanos en Estados Unidos. Si estos migrantes conformaran un estado, sería el segundo estado más poblado en el país después del estado de México. A diferencia de México, la salud en los Estados Unidos no se considera un derecho. Sin embargo, hay disposiciones legales importantes que ayudan a proteger la salud de los estadounidenses como Medicare, para aquellos mayores de 65 años de edad y Medicaid para aquellos bajo la línea de pobreza federal del 138%. Los inmigrantes legales que han vivido en los Estados Unidos por más de cinco años tienen acceso a programas federales y todos los inmigrantes pueden comprar seguros privados u obtener cobertura a través de su empleador. Sin embargo, los inmigrantes indocumentados (aproximadamente la mitad de los inmigrantes mexicanos) no están incluidos en las disposiciones federales, aunque muchos asumen puestos de trabajo que tienen un alto riesgo de lesiones. De hecho, los inmigrantes latinos sufren 50% más muertes relacionadas con el trabajo en comparación con otros estadounidenses en la fuerza de trabajo. Las opciones para acceder a servicios de salud para inmigrantes indocumentados son centros de salud comunitarios y organizaciones no gubernamentales.

¿Por qué entonces la gente piensa que los mexicanos y otros inmigrantes están abusando del sistema de salud? La respuesta es sencilla: hay una idea errónea de que los inmigrantes están abusando de los servicios de emergencia. La Ley de Tratamiento Médico de Emergencia y Acción Laboral (EMTALA), prohíbe a los hospitales rechazar a las personas que necesitan servicios de emergencia, aunque no estén aseguradas y / o estén indocumentadas. Las emergencias incluyen trabajo de parto, así como lesiones profesionales. Como resultado, muchas de las mujeres indocumentadas dan a luz en servicios de atención médica de emergencia y muchos trabajadores indocumentados van a la sala de emergencias cuando sufren lesiones.

Si bien es cierto que los inmigrantes van a la sala de emergencias cuando tienen una emergencia, no están abusando del sistema. De hecho, los inmigrantes son menos propensos a utilizar el sistema de salud, incluidos los servicios de urgencias, en comparación con el resto de la población estadounidense. Un estudio de Tarraf et al.  en el Journal of immigrant and minority health encontró que los inmigrantes tienen menos probabilidad de utilizar servicios de emergencia (8.7%) comparado con americanos nacidos en Estados Unidos (14.7%).1  Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), sólo el 15% de las mujeres mexicanas inmigrantes (el grupo de inmigrantes mujeres más grande en Estados Unidos), estaban inscritas en algún programa de asistencia pública para la salud en 2012. Esto resulta en que en general los costos del cuidado de la salud de los inmigrantes sean bajos, pero los gastos de bolsillo son altos. Aunque parte de esta diferencia de grupo puede explicarse por las barreras al acceso, como el lenguaje y la cultura, muchos expertos creen que los bajos niveles de utilización son parte del “efecto inmigrante saludable”. La idea es que los inmigrantes necesitan estar saludables para salir de su país de origen y trabajar duro.

Cabe destacar que México es uno de los pocos países que tienen programas para mejorar el acceso a servicios de salud de connacionales en el extranjero. El programa de Ventanilla de Salud tiene el objetivo de mejorar el acceso a servicios de prevención y atención primaria ofreciendo información sobre salud y refiriendo a servicios disponibles para inmigrantes. El programa lo desarrolló la Secretaría de Salud y actualmente opera en los 50 consulados de México en el extranjero.

El debate actual de política pública sobre el papel de los mexicanos en Estados Unidos afecta a todos los niveles de políticas en varios ámbitos. La política de salud es particularmente importante. Como mexicanos, debemos estar bien informados de los conceptos erróneos que están surgiendo sobre nuestros ciudadanos en el extranjero. Mientras que alcanzar una alta cobertura de servicios de salud para inmigrantes mexicanos puede no ser posible sin una reforma migratoria, existen otras alternativas para brindar servicios de prevención y atención primaria a esta población. Por ejemplo, fortaleciendo programas como las Ventanillas de Salud, una estrategia más costo-efectiva que cuidados de emergencia. Los mexicanos en Estados Unidos contribuyen significativamente a la economía estadounidense, trabajando y pagando impuestos, y no debilitan su sistema de salud.

Thalia Porteny es candidata a doctora en Políticas de la Salud y Ética, Universidad de Harvard.

Paola Abril Campos R. es candidata a doctora en Salud Pública de la Escuela de Salud Pública de Harvard.


1 Tarraf W, Vega W, González HM. “Emergency Department Services Use among Immigrant and Non-Immigrant Groups in the United States”.  Journal of immigrant and minority health / Center for Minority Public Health. 2014;16(4):595-606. doi:10.1007/s10903-013-9802-z.